jueves, 22 de septiembre de 2016

Sexualidad y epilepsia: ¿Ni preguntamos…ni contamos….???


Desde principios de los años 50, se ha constatado que la epilepsia se asocia a una mayor tasa de disfunción sexual y problemas sexuales. Sin embargo, en epileptología clínica, la salud sexual en pacientes con epilepsia a menudo es pasada por alto en las visitas médicas, y tiene tendencia a ser ignorada por los médicos, aunque es un tema de gran importancia para los pacientes y sus parejas. En muchos casos tampoco los pacientes encuentran la manera adecuada de romper el tabú o tienen la suficiente confianza con su médico para poder hablar con libertad sobre estos temas. En España posiblemente aún más prurito para abordar estos temas que en otros países europeos… Quizás ocurra que, a menudo, se tiende a pensar que la función sexual no es tan importante como la enfermedad que llevó al paciente a la consulta…y sin embargo, sabemos que la salud sexual es una importante variable de la calidad de vida, con un enorme impacto en la autoestima y la vida social. Por el contrario, cuando se investiga el tema, suele ser en términos de fertilidad, sin ninguna referencia a los sentimientos sexuales. Este enfoque hace caso omiso de los aspectos más importantes de la sexualidad, incluyendo afecto y emociones, que son elementos fundamentales del bienestar psicológico de todas las personas.


Un reciente estudio del Centro Nacional de Epilepsia de Noruega (1) ha encontrado por medio de cuestionarios que personas con epilepsia de difícil control presentan una tasa significativamente mayor de problemas sexuales que personas sin epilepsia (mujeres: 75,3% vs 12,0%; hombres: 63,3% vs 9.6%). Los problemas más comúnmente reportados (>30%) fueron: el menor deseo sexual (libido), problemas relacionados con el orgasmo, disfunción eréctil y sequedad vaginal. Estos síntomas causaban considerable insatisfacción en estas personas, asociándose con una menor puntuación en las escalas de calidad de vida en ambos sexos, y en las mujeres con síntomas de depresión. Llama la atención que, a pesar de la considerable insatisfacción de estas personas, apenas un 16% eran preguntados por sus médicos más específicamente sobre estas cuestiones.

Puesto que tanto la epilepsia (como otras enfermedades crónicas alterando el humor y por otros mecanismos) así como los fármacos antiepilépticos (FAEs) pueden causar un descenso de la libido, la evaluación de la salud sexual es un aspecto importante en el cuidado de calidad de las personas con epilepsia. La testosterona es considerada el principal mediador de la libido, pero a nivel cerebral los sistemas que funcionan principalmente con los transmisores serotonina y dopamina también parecen jugar un papel relevante. Algunos FAEs clásicos, especialmente los inductores hepáticos como la carbamazepina, la fenitoína o el fenobarbital tienen un efecto negativo sobre la testosterona, con disminución de la cantidad de testosterona bioactiva. Otros FAEs, como el levetiracetam y lamotrigina pueden llevar a una disminución importante de la libido al desequilibrar la relación dopamina/serotonina y otros neurotransmisores relacionados.
Por este motivo, los clínicos deben ser conscientes sobre los efectos secundarios sexuales de los FAEs, para lograr identificar y tratar la disfunción sexual en personas con epilepsia. Sin embargo, los médicos tal vez no siempre nos sentimos cómodos hablar de temas sexuales….

Como reflejo de esta problemática, no abundan mucho los trabajos dedicados a este tema en la literatura médica. Uno de los más recientes (2) realizado en Nueva Jersey, ( EEUU), cuestionó a 15 profesionales de servicios de cuidado ambulatorio de epilepsia, tratamiento del dolor, y servicios psiquiátricos. El objetivo era investigar estas dos preguntas: si se pregunta por la libido rutinariamente (con o sin la historia clínica electrónica) y estimar el conocimiento de los profesionales sobre el impacto de la epilepsia y los medicamentos utilizados para su tratamiento sobre la libido. En esta muestra, tan sólo uno de los médicos preguntaba a sus pacientes sobre su libido, y alrededor de la cuarta parte de los profesionales era consciente de que tanto la epilepsia como los FAEs pueden tener un impacto negativo en la libido.

Aunque se trata de un estudio muy pequeño, es una demostración más que pone de manifiesto la falta de conocimiento y error sistemático en la clínica práctica respecto a la salud sexual ya que, generalmente, no se aborda el impacto de los diagnósticos y respectivos tratamientos. Los autores proponen las siguientes medidas para mejorar la salud sexual de los pacientes: un modelo de la historia clínica electrónica actualizada con preguntas sobre la salud sexual, la revisión de programas de formación médica para hacer hincapié en el impacto de enfermedades, comorbilidades y farmacoterapias sobre la salud sexual, y por último, la educación médica continuada sobre la salud sexual.

En conclusión, existe una creciente necesidad de una mejor gestión y abordaje de los problemas psicosociales relacionados con la epilepsia, incluyendo la disfunción sexual, proporcionando información útil para lograr una mejor salud sexual, con una consiguiente mejora de la calidad de vida de los pacientes y sus cuidadores. La discusión y tratamiento de estos problemas entra en el marco del enfoque integral u holístico que es necesario adoptar ante trastornos crónicos como la epilepsia. La profundización en la educación sexual debería modificar los estereotipos, los tabúes, los mitos y otras concepciones erróneas relativas a la epilepsia y la sexualidad….y no sólo en personas que sufren de epilepsia, sino también en los médicos, que deben estar preparados para abordar este problema tan relevante para la calidad de vida de sus pacientes.

Para saber más:
 1. Henning OJ, Nakken KO, Træen B, Mowinckel P, Lossius M. Sexual problems in people with refractory epilepsy. Epilepsy & Behavior. Elsevier Inc; 2016 Aug 1;61:174–9. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27371882

2. Kaufman KR, Wong S, Sivaraaman K, Anim C, Delatte D. Epilepsy and AED-induced decreased libido — The unasked psychosocial comorbidity. Epilepsy & Behavior. Elsevier Inc; 2015 Nov 1;52(Part A):236–8. http://dx.doi.org/10.1016/j.yebeh.2015.09.015

domingo, 12 de junio de 2016

Complicaciones metabólicas en personas con epilepsia


El llamado síndrome metabólico es una concurrencia de alteraciones en el metabolismo de la glucosa y de la insulina, alteraciones del colesterol y otras grasas en la sangre (dislipidemia leve) que llevan a profundos cambios en la distribución de la grasa abdominal, sobrepeso y al desarrollo de hipertensión. Finalmente estos cambios pueden llevar al desarrollo de diabetes mellitus tipo 2 y aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Este conjunto de alteraciones metabólicas es frecuente en personas con epilepsia, según un estudio observacional publicado recientemente. De 183 personas con epilepsia de entre 20 y 49 años, casi uno de cada tres de ellos padecían estas complicaciones derivadas en gran parte del tratamiento de la epilepsia, siendo el uso del ácido valproico el factor de riesgo más importante para su desarrollo. El riesgo de padecerlo también aumenta con la edad. Estos hallazgos son relevantes dado que estudios previos también han reportado un aumento de la morbilidad y la mortalidad cardiovascular en personas con epilepsia, y este síndrome metabólico podría estar relacionado con el incremento de este riesgo.

Para saber más:
Nair SS, et al. Metabolic syndrome in young adults with epilepsy. Seizure: European Journal of Epilepsy. BEA Trading Ltd; 2016 Apr 1;37:61–4.
Lakka H, Laaksonen DE, Lakka TA, et al. The Metabolic Syndrome and Total and Cardiovascular Disease Mortality in Middle-aged Men. JAMA. 2002;288(21):2709-2716. doi:10.1001/jama.288.21.2709.


sábado, 4 de junio de 2016

Nueva clasificación oficial de tipos de crisis…en camino!


La Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE) está elaborando una nueva clasificación de los tipos de crisis epilépticas y ha estado circulando en los dos últimos meses entre los epileptólogos de la comunidad internacional para que se pudieran implementar cambios y comentarios acertados. Esta nueva versión de la clasificación de crisis viene a actualizar a la clasificación que estaba vigente desde 1981, y trata de armonizar los términos que usamos con el conocimiento actual que tenemos del desarrollo de las crisis.
La división principal propuesta actualmente es entre las llamadas crisis focales y las generalizadas. El trastorno de conciencia o desconexión que acompaña a muchas crisis focales se mantiene como un elemento importante, pero desaparece el término de “crisis parcial compleja”. Además se incluyen nuevos tipos de crisis generalizadas como las ausencias con mioclonías palpebrales, la ausencia mioclónica, entre otros.

Las crisis epilépticas tienen un repertorio de manifestaciones clínicas muy amplio y diverso, y por eso es tan importante poder encontrar nombres adecuados que puedan transmitir en pocas palabras la esencia de las características clínicas de cada tipo de crisis. El lograr hablar un lenguaje común es crucial para poder avanzar en el diagnóstico y el tratamiento de este síntoma, la crisis epiléptica, que constituye el elemento cardinal y definitorio más importante de muchas enfermedades que llamamos conjuntamente epilepsia. Por eso es muy importante este avance….tras más de 35 años ….un paso adelante en la clasificación de las crisis epilépticas!

Para saber más:



Fisher RS et al. Operational Classification of Seizure Types by the International League Against Epilepsy . Epilepsia. En prensa.

viernes, 20 de mayo de 2016

¿Ha mejorado la prevención de la epilepsia en los últimos 40 años?


Pues parece que no…. a juzgar por un reciente estudio epidemiológico, la epilepsia en la población anciana se ha multiplicado por 5.

Un reciente estudio publicado en la revista JAMA Neurology (1), estima que no sólo no hemos conseguido frenar el crecimiento de la epilepsia de nuevo comienzo, sino que los casos han aumentado en los últimos 40 años. ¡Así que aún queda mucho por hacer!

Los investigadores analizaron la tasa de incidencia de epilepsia de inicio (personas con epilepsia por 100.000 personas-año) en Finlandia desde 1973 a 2013. Para ello, utilizaron el registro finlandés de altas hospitalarias, que monitorizó a más de 5 millones de personas en un periodo de seguimiento de 40 años, un periodo notablemente extenso. Los investigadores identificaron a 100.792 individuos con un primer ingreso hospitalario relacionado con epilepsia y reportaron una incidencia global de 50 casos por 100.000 personas-año.

El hallazgo más importante del artículo es que la incidencia anual de epilepsia de reciente comienzo fue constante para todas las edades hasta el año 2000, mientras que a partir de este año se registró un aumento significativo de casos nuevos de epilepsia, explicado principalmente por la multiplicación por 5 de la tasa de epilepsia en mayores de 65 años. Otros subgrupos, como los niños menores de 1 año de edad y las personas con una epilepsia focal sintomática (por ejemplo tras traumatismo craneal), también mostraron una mayor incidencia durante el intervalo del estudio. Para los pacientes con epilepsia focal, las tasas de incidencia aumentaron de 7 por 100.000 personas-año en 1978 a 39 por 100.000 personas-año en 2013.

La conclusión es que no sólo no se ha podido reducir la incidencia de epilepsia en los últimos 40 años, sino que ha habido un aumento significativo de hasta 5 veces más de epilepsia de nuevo comienzo entre la población anciana.

¿Cómo podemos explicar estos resultados? Por un lado, en los últimos 40 años, han habido enormes avances en el cuidado de la enfermedad neonatal y los pacientes en estado crítico, lo que ha llevado a conseguir una mayor supervivencia de las personas con lesiones cerebrales severas capaces de desarrollar epilepsia.

Por ejemplo, el aumento de la supervivencia de aquellas personas que han desarrollado epilepsia tras sufrir heridas graves en la cabeza, como las secundarias a un accidente de tráfico y el aumento de la supervivencia de los recién nacidos prematuros, constituyen ejemplos de estas condiciones que acaban desembocando en epilepsia. En cierto sentido, el aumento de la epilepsia sería el precio pagado por los espectaculares avances de la medicina de cuidados críticos.

Además, los datos son el reflejo del importante cambio demográfico que están experimentando muchas naciones desarrolladas, con un marcado aumento en la esperanza de vida media de los ancianos, lo que conllevará una mayor carga de factores de riesgo para desarrollar epilepsia.

Al otro lado de la balanza, se encuentra la carencia actual de intervenciones médicas documentadas para evitar que pacientes con alto riesgo de desarrollar epilepsia acaben desarrollando este trastorno. Por consiguiente, si queremos conseguir equilibrar la creciente supervivencia de pacientes con lesión cerebral y el progresivo envejecimiento de la población, continúan siendo especialmente necesarios el desarrollo de esfuerzos destinados a conseguir la identificación precoz de pacientes con alto riesgo de desarrollar epilepsia e iniciar tratamientos clínicos que permitan prevenir el desarrollo de la epilepsia.


1.-Sillanpää M, Gissler M, Schmidt D. Efforts in Epilepsy Prevention in the Last 40 Years. JAMA Neurol. American Medical Association; 2016;73:390–396.