Mostrando las entradas con la etiqueta crisis epilepticas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta crisis epilepticas. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de septiembre de 2018

Efectos de los fármacos antiepilépticos en la sexualidad masculina



La incidencia de disfunción sexual en pacientes varones con epilepsia es alrededor de 5 veces mayor que en personas sanas y las tasas de fertilidad son solo de un tercio a la mitad de la tasa en personas sanas. Varios estudios han demostrado que tanto las crisis epilépticas como los fármacos utilizados para controlarlas, especialmente los más antiguos, ejercen un efecto complejo sobre las hormonas sexuales masculinas, los órganos reproductivos y la función sexual, que lleva a una disminución de la fertilidad en los hombres con epilepsia. Los estudios clínicos también han observado que las descargas epileptiformes especialmente en la epilepsia del lóbulo temporal, pueden interferir directamente con la función del hipotálamo y su influencia en los órganos sexuales, que puede causar anomalías en la secreción de hormonas sexuales y conducir a una disfunción sexual, afectando indirectamente la calidad de los espermatozoides.

Un reciente estudio publicado en la revista Epilepsia ha analizado la influencia de los FAEs  lamotrigina, levetiracetam y oxcarbazepina en la sexualidad masculina en 38 pacientes chinos con crisis convulsivas o crisis bilaterales tónico-clónicas.
En este estudio, la tasa de matrimonio y la tasa de natalidad de los pacientes adultos varones con epilepsia fueron significativamente más bajos que los del grupo de controles sanos. La calidad del semen de los pacientes del estudio era inferior a la de los varones sanos del grupo control incluso antes del tratamiento. Los hallazgos reportados sugieren que las convulsiones pueden conducir a una disminución de la calidad del semen en comparación con controles sanos, pero no tienen un efecto significativo sobre la función eréctil, la eyaculación precoz u hormonas sexuales.

Los FAEs, oxcarbazepina, levetiractam y lamotrigina no tuvieron un efecto significativo negativo sobre la función sexual y las hormonas sexuales. Incluso la oxcarbazepina se correlacionó con la mejora en la velocidad de avance y la tasa de supervivencia espermática. El tratamiento con levetiracetam y lamotrigina mostraron una mejora notable en la calidad del semen, pero sin llegar a alcanzar significación estadística.
Si bien estos hallazgos invitan al optimismo, han de ser evaluados con precaución dado el bajo número de pacientes testado, pero subrayan el perfil más positivo de los FAEs que tienen un menor impacto metabólico y endocrinológico. En todo caso es conveniente siempre consultar a un especialista ante esta problemática.
Para saber más:
Wu D, et al. The effects of oxcarbazepine, levetiracetam, and lamotrigine on semen quality, sexual function, and sex hormones in male adults with epilepsy. Epilepsia. 2018;59:1344–1350. http://doi.wiley.com/10.1111/epi.14450

sábado, 10 de marzo de 2018

¿Cuáles son los ritmos internos que marcan la ocurrencia de las crisis?


Uno de los aspectos más discapacitantes que mencionan repetidamente las personas con epilepsia es la aparente impredicibilidad en la aparición de las crisis que, salvo en pacientes con epilepsias reflejas en los que la presencia de un estímulo desencadenante es identificable, pueden ocurrir cuando menos se lo espera uno.

Nuestro ritmo circadiano (día/noche) gobierna muchas de nuestras actividades diarias, desde cuando dormimos y nos despertamos o cuando tenemos hambre. Y también influye la aparición de determinados tipos de crisis en algunas epilepsias. Sin embargo, no toda la actividad biológica humana ocurre en un ciclo de 24 horas. Hay otros relojes maestros en el organismo que controlan los procesos que ocurren en un marco de tiempo más largo, de semanas o meses.

Recientemente se han descubierto ciclos de actividad cerebral que incluyen varios días (ciclos multidianos) en el orden de semanas o meses relacionados con un mayor riesgo en la ocurrencia de crisis epilépticas. Estos hallazgos han sido publicados recientemente en la revista Nature Communications, y abren nuevas perspectivas para poder desarrollar técnicas que permitan anticipar periodos en los que el riesgo de sufrir crisis epilépticas sea mayor y permita a las personas con epilepsia estar preparadas.

El nuevo estudio, basado en el registro EEG intracraneal crónico de los cerebros de 37 pacientes equipados con implantes NeuroPace, confirmó las observaciones clínicas y de investigación previas de los ciclos diarios en el riesgo de sufrir crisis epilépticas, explicando por qué muchos pacientes tienden a experimentar crisis en la misma franja horaria del día. El sistema RNS (responsive neuro stimulation) es un estimulador eléctrico cerebral implantable de ciclo cerrado aprobado por la FDA para detectar y tratar epilepsias focales y ha permitido
una oportunidad sin precedentes para monitorizar la actividad del cerebro humano
con registros de EEG intracraneal contínuos durante muchos años.

El estudio también reveló que la hiperexcitabilidad cerebral, definida por la presencia de actividad epileptiforme entre las crisis, aumenta y disminuye en ciclos mucho más largos que los diarios, que duran semanas o incluso meses, de modo que resulta más probable que ocurran ataques durante la fase ascendente de estos ciclos más largos, justo antes del pico de actividad. Las longitudes de estos ciclos largos difieren de persona a persona, pero son muy estables durante muchos años en pacientes individuales.

Los investigadores muestran en el artículo que cuando coinciden las fases de mayor riesgo de los ciclos cricadianos o diarios con las de los ciclos más prolongados asociados a los marcadores de irritabilidad cerebral, las crisis son casi siete veces más probables de ocurrir que cuando estas fases no coinciden. Por lo tanto, la ocurrencia de las crisis está determinada
por ritmos biológicos subyacentes que operan sobre múltiples escalas de tiempo y modulan conjuntamente con los ritmos circadianos el riesgo de sufrir las crisis.

Esta información es particularmente relevante para desarrollar un nuevo enfoque que permita anticipar el riesgo de crisis individualmente, en cada persona, que podría permitir evitar actividades potencialmente peligrosas cuando el riesgo de ataque es mayor y tomar medidas preventivas (como medicación adicional) para reducir el riesgo de crisis, de forma similar a como las personas con asma saben que deben tener especial cuidado para llevar sus inhaladores cuando los niveles de polen son altos.

Sería comparable a la información que tenemos con el pronóstico del tiempo. En el pasado, el campo de la predicción de crisis se ha centrado en predecir el momento exacto en que ocurrirá una crisis, que es casi como predecir cuándo puede caer un rayo en una tormenta. Eso es bastante difícil si no intrínsecamente imposible en algunos tipos de crisis. Sin embargo, resulta de saber que hay una probabilidad del 10% de una tormenta esta semana, pero un 90% de posibilidades la próxima semana. Ese tipo de información te permite prepararte y coger el paraguas..…o en el caso de las crisis tomar las medidas adecuadas en cuanto a seguridad o incluso farmacológicas para tratar de evitarlas.

Para saber más:

1. Baud MO, Kleen JK, Mirro EA, et al. Multi-day rhythms modulate seizure risk in epilepsy. Nat Commun. 2018;9:1614.





3. Kalitzin S, Velis D, Suffczynski P, Parra J, da Silva FL. Electrical brain-stimulation paradigm for estimating the seizure onset site and the time to ictal transition in temporal lobe epilepsy. Clinical Neurophysiology. 2005;116:718–728.

4. Suffczynski P, Kalitzin S, da Silva FL, Parra J, Velis D, Wendling F. Active paradigms of seizure anticipation: computer model evidence for necessity of stimulation. Phys Rev E Stat Nonlin Soft Matter Phys. American Physical Society; 2008;78:051917.

sábado, 15 de octubre de 2016

¿Es la epilepsia del lóbulo temporal una enfermedad neurodegenerativa?


Una enfermedad neurodegenerativa es aquella que causa una afectación tanto de la estructura neuronal como de su funcionamiento, con un avance implacable y provocando un deterioro cognitivo asociado. En la práctica, las enfermedades neurodegenerativas forman un conjunto de enfermedades con expresiones clínicas y patológicas muy diversas según sea el área del cerebro afectada. Sus bases biológicas comparten características tanto a nivel celular como molecular. En muchos casos el cambio patológico ocurre en el cambio de forma de una determinada proteína que comienza a acumularse en las células del cerebro, alterando su funcionamiento normal. En particular, la ruta que lleva a unas proteínas cerebrales llamadas Tau a acumularse en el sistema nervioso central es común a muchas enfermedades neurodegenerativas, llamadas en conjunto Tauopatías, y cuyo principal representante es la enfermedad de Alzheimer. El acúmulo de esta proteína Tau puede estar relacionada con que en la enfermedad de Alzheimer se aprecie una incidencia de crisis epilépticas hasta 10 veces superior a la población general, y hasta 87 veces mayor en los pacientes con inicio temprano (antes de los 60 años de edad) de la enfermedad.

Este acúmulo de proteína Tau parece contribuir al deterioro cognitivo en epilepsia, al menos en un grupo de epilepsia refractaria del lóbulo temporal de larga evolución, de acuerdo con un estudio reciente publicado en la revista Brain. La epilepsia del lóbulo temporal es la epilepsia focal más frecuente en adultos. A pesar del continuo desarrollo de nuevos tratamientos, casi un tercio de los pacientes no responden a la medicación. Este tipo de epilepsia resistente a los fármacos es un trastorno crónico asociada a un alto riesgo de discapacidades psicosociales, deterioro cognitivo y mortalidad.

Analizando el tejido cerebral de 33 pacientes mayores de 50 años de edad que fueron sometidos a cirugía de epilepsia para extirpar el lóbulo temporal causante de las crisis, Tai y colaboradores encontraron acúmulos de estas proteínas en el tejido de 31 de los 33 pacientes. Los patrones de disposición de estos acúmulos se asemejaban a los observados en la enfermedad de Alzheimer y en la encefalopatía traumática crónica. Además, cuanto más extensa era este acúmulo de proteína Tau, mayor era el deterioro de la función cognitiva en el año antes de la cirugía, y entre 3 meses y 1 año después de la cirugía. Estos autores lanzan la hipótesis de que lesiones sutiles en la cabeza que resultan de las convulsiones generalizadas secundarias podrían contribuir a la liberación de la proteína Tau en determinadas epilepsias del lóbulo temporal, de forma similar a la demencia frontotemporal de origen postraumático.

Sin embargo, el estudio también tiene importantes limitaciones. Su carácter retrospectivo del estudio no permite evaluar parámetros clave, como la frecuencia de las crisis, la evolución de las pruebas psicométricas, el grado de pérdida neuronal y los marcadores de neuroimagen.
  
En cualquier caso, los resultados de este estudio añaden la epilepsia (al menos ciertos tipos de ella) a la creciente lista de trastornos en los que la patología Tau contribuye a la neurodegeneración, y podría conducir a nuevos enfoques para el diagnóstico y el tratamiento del deterioro cognitivo en la epilepsia.


Para saber más:

Bernasconi N. Is epilepsy a curable neurodegenerative disease? Brain. Oxford University Press; 2016 Aug 24;139(9):2336–7.

Tai XY, Koepp M, Duncan JS, Fox N, Thompson P, Baxendale S, et al. Hyperphosphorylated Tau in patients with refractory epilepsy correlates with cognitive decline: a study of temporal lobe resections. Brain. 2016 Aug 24;139(9):2441–55.


lunes, 31 de agosto de 2015

¿Son efectivos los dispositivos móviles de detección de crisis?



La epilepsia es el trastorno neurológico más común durante la infancia. Los afectados y su entorno pueden vivir condicionados por la posibilidad de una crisis epiléptica y sus posibles consecuencias como accidentes, lesiones e incluso la muerte súbita inexplicable (SUDEP). Esta falta de previsibilidad en las crisis puede constituir una importante limitación de la independencia de las personas y condicionar la calidad de vida. Es por ello que en los últimos años se han desarrollado varios tipos de dispositivos sensibles al movimiento, diseñados para detectar crisis, con el objetivo final de tratar de mejorar la calidad de vida de las personas con epilepsia y de su entorno.

La eficacia y fiabilidad de uno de estos dispositivos ha sido puesta a prueba en el Hospital Infantil Le Bonheur, Memphis, Tennessee, EEUU. Los resultados acaban de ser publicados online en la revista Pediatric Neurology. Este dispositivo en forma de reloj de pulsera registra los movimientos y puede enviar alertas a personas cercanas cuando detecta movimientos agitados y repetitivos. A diferencia de otros artilugios, este dispositivo tiene la ventaja de ser móvil y poder utilizarse durante el día. También cuenta con un botón con el que la propia persona puede enviar un mensaje, por ejemplo si nota un inicio de sus crisis (aura).

Los investigadores compararon el sistema de detección y la información recogida con este aparato con la obtenida simultáneamente durante un video EEG que es el método más fiable para el registro adecuado de las crisis epilépticas. En el estudio participaron 143 personas entre 2 y 41 años, con distintos tipos de crisis epilépticas. De media, este aparato detectó el 16% de las crisis, logrando sus mejores resultados con las crisis tónico-clónicas generalizadas, de las que detectó el 31%. Sus peores resultados fueron con crisis parciales complejas o focales con escasos movimientos (2%) y en crisis mioclónicas o mioclónicas-tónicas, de las que no logró detectar ninguna.

Independientemente del tipo de crisis, el estudio evaluó la eficacia del dispositivo en la detección de crisis con movimientos repetitivos del brazo logrando detectar hasta el 34% de las crisis con movimientos fuertes y rítmicos del brazo y el 10% de las crisis que no lo tenían.

Estos resultados, aunque prometedores, ponen de manifiesto la dificultad técnica que aún presentan estos dispositivos para detectar crisis epilépticas y de que queda mucho por hacer para mejorar su fiabilidad y exactitud. No obstante sigue habiendo la necesidad de un dispositivo fiable y fácilmente transportable, que permita detectar las crisis epilépticas en sus distintas variedades clínicas. Un dispositivo así aumentaría enormemente la autonomía y calidad de vida de los afectados por la epilepsia y sus familiares.

Para saber más:

Patterson et al. (2015). SmartWatch by SmartMonitor: Assessment of Seizure Detection Efficacy for Various Seizure Types in Children, a Large Prospective Single-Center Study. Pediatric Neurology, 1–3.