Cómo diferenciar crisis de reciente comienzo en adultos y adolescentes.
¿Es epilepsia o puede ser otra cosa?
Entre un 8% y un 10% de este grupo poblacional experimentará
un ataque epiléptico durante su vida. Sin embargo, tan sólo entre el 2% y el 3%
de los pacientes desarrollan epilepsia. La definición actual de epilepsia incluye
a los pacientes con "una crisis
epiléptica no provocada que tengan una probabilidad de nuevas crisis similares
al riesgo de recurrencia general después de dos crisis epilépticas no
provocadas (al menos el 60%) que ocurren durante los próximos 10 años”.
En este contexto, es importante remarcar que aproximadamente
el 3% de la población desarrollará epilepsia pero hasta 2 a 3 veces más personas
experimentarán una única convulsión o crisis epiléptica. El diagnóstico de
epilepsia tiene importantes consecuencias médicas, sociales y emocionales, y
debe ser hecho basado en suficiente evidencia. Conseguir entender las causas
que han producido la crisis y llegar a un diagnóstico preciso de los episodios
son requisitos imprescindibles para asegurar un tratamiento adecuado cuando sea
necesario y que los pacientes con bajo riesgo de recurrencia no sean tratados
innecesariamente. Aunque muchos episodios que pueden parecer crisis epilépticas
acaban siendo otros procesos como migraña, síncope, ataque isquémico
transitorio, crisis psicógenas, trastornos del movimiento, trastornos del sueño
o ataques de pánico.
La realización de una cuidadosa historia clínica y un examen
físico, y estudios de electroencefalografía (EEG) y pruebas de neuroimagen son básicos
para apoyar el diagnóstico de epilepsia y caracterizarla mejor, así como para
diferenciar a los pacientes con crisis sintomáticas agudas, convulsiones únicas
no provocadas, crisis agudas sintomáticas debidas a lesiones cerebrales agudas
o trastornos metabólicos agudos y eventos no epilépticos de aquellos con
epilepsia genuina de inicio reciente que, inevitablemente volverá a dar nuevos
episodios.
Hay aproximadamente un 35% de probabilidad de una
recurrencia de crisis en los 5 años siguientes a la crisis de aparición en
adultos. Sin embargo, en personas que ya han sufrido una segunda crisis, el
riesgo de nuevas crisis aumenta a un 75% durante los siguientes 5 años. Los
pacientes con un examen neurológico anormal, una imagen cerebral anormal, un
electroencefalograma con anomalías epileptiformes y crisis nocturnas presentan un
riesgo mucho mayor de recurrencia de convulsiones.
En los pacientes que cumplen los criterios para el
diagnóstico de la epilepsia, es esencial un medicamento antiepiléptico
cuidadosamente seleccionado teniendo en cuenta las comorbilidades, el perfil de
efectos adversos y el tipo de epilepsia, junto con el asesoramiento adecuado.
Para saber más: Gavvala JR, Schuele SU. New-Onset Seizure in
Adults and Adolescents. JAMA. 2016 Dec 27;316(24):2657–19.

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