Si tengo epilepsia….¿puedo hacer deporte?
Pues sí, …. pero….. ¡según y cómo!…. Para clarificar estas cuestiones, un nuevo informe de la Liga Internacional Contra la Epilepsia (ILAE), publicado en la revista Epilepsia, revisa las condiciones en que las personas con epilepsia pueden realizar actividades deportivas.
El informe,
liderado por el Dr. Capovilla, parte de la base de que participar en deportes y
realizar ejercicio físico tiene efectos altamente positivos en personas con
epilepsia, incluyendo un aumento del autoestima, socialización y la mejora de
la salud a largo plazo.
En este
contexto, la ILAE ofrece unas pautas sobre la participación de personas con
epilepsia y sugerencias relacionadas con la emisión
de certificados médicos de aptitud física para distintos deportes, tomando
como sistema de referencia la normativa
europea para conducir vehículos de motor (2) (ver también, http://www.epilepsiamadrid.com/cuando-es-seguro-volver-a-conducir-despues-de-una-primera-crisis-epileptica/).
Los factores
que se deben de tener en cuenta al decidir si una persona con epilepsia puede
participar en un determinado deporte o actividad incluyen el tipo de deporte,
la probabilidad de que ocurra una crisis, el tipo y la severidad de las mismas,
factores que provocan crisis, las horas a las que es más común que se produzcan
y la actitud de la persona en la aceptación de cierto nivel de riesgo.
Aún
reconociendo las limitaciones existentes, el grupo de trabajo de la ILAE ha
definido tres categorías de deporte basándose en el riesgo potencial de lesión
o muerte en el caso de sufrir una crisis o de causar lesiones a otros. La
idoneidad para participar en estas actividades la define principalmente el
periodo que se lleva sin experimentar crisis, de manera análoga a la
disposición para poder conducir vehículos de motor, como la de llevar más de 12
meses con las crisis controladas.
En el grupo 1 se encuentran deportes que no
presentan un riesgo adicional significativo, como por ejemplo, deportes
colectivos como el baloncesto, hockey, fútbol, rugby y voleibol, la danza, el esquí de travesía y los deportes
de raqueta (tenis, paddle…).
El grupo 2 aglutina deportes con un riesgo
moderado para las personas con epilepsia pero no tanto para personas alrededor.
Aquí se incluye el tiro con arco, canoa, deportes de contacto con riesgo de
lesionarse (boxeo, kárate..), ciclismo, equitación, el esquí alpino y la
natación, entre otros.
Finalmente
en el grupo 3 se encuentran los
deportes que suponen un alto riesgo para las personas con epilepsia y en
algunos casos, también para personas alrededor. Este es el caso de la escalada,
buceo, carreras de caballo, paracaidismo, surf y windsurf.
La
conclusión es que el realizar deporte y actividades físicas, siempre tomando
las debidas precauciones y bajo una supervisión adecuada, puede tener muchos
beneficios para las personas con epilepsia. Sin embargo, la idoneidad de
ciertas actividades deportivas tiene que ser evaluada individualmente según el
tipo de epilepsia y de crisis, el
control de las mismas y si se pretende retirar o disminuir la
medicación, de forma análoga a las recomendaciones para poder conducir vehículos
de motor.
Para más
información: .
1.- Capovilla
G, Kaufman KR, Perucca E, Moshé SL, Arida RM. Epilepsy, seizures, physical
exercise, and sports: A report from the ILAE Task Force on Sports and Epilepsy.
Epilepsia. 2016 Jan;57(1):6–12.
2.- Commission
Directive 2009/113/of 25 August 2009 amending Directive 2006/126/EC of the
European Parliament and of the Council on driving licenses Official Journal of
the European Union 26.8.2009; L 223:31–35. Available at
https://www.idf.org/sites/default/files/idf-europe/European%20Directive%20-%20Driving%20Licence_2009.pdf
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