¿Puede la hiperventilación mientras hago deporte causar crisis epilépticas?
Una parte rutinaria de un EEG es realizar
un periodo de hiperventilación forzada. Se trata de un procedimiento de
activación utilizado para poner de manifiesto actividad que sea marcadora del
riesgo de epilepsia (actividad epileptiforme). En los casos típicos de ausencia
es el procedimiento más efectivo para diagnosticar este tipo de crisis, pero
también es útil para poner de manifiesto actividad epileptiforme e incluso
desencadenar crisis en epilepsias focales.
Si esto es así, ¿podría la
hiperventilación realizada en el contexto del ejercicio físico ser un
desencadenante de crisis de ausencia o de otro tipo?
Al abordar esta cuestión debemos
considerar que ambos tipos de hiperventilación acontecen en condiciones
fisiológicas muy distintas. Durante el ejercicio, la hiperventilación surge
como una respuesta fisiológica a una mayor demanda metabólica, una respuesta
compensatoria para aumentar la oxigenación y evitar que se acumule CO2
(hipercapnia) en el organismo. Diversos estudios de ciencias básicas han demostrado
que cuando la hiperventilación está inducida por el ejercicio, y constituye una
reacción adaptativa a acidosis, incluso puede producir supresión de la
actividad epileptiforme y podría alejar al cerebro de tener una crisis.
En contraste con esto, la
hiperventilación forzada en reposo, tal y como se realiza durante un EEG conduce
directamente a una bajada de CO2
(hipocapnia) y un estrechamiento de los vasos o vasoconstricción
cerebral. Estas condiciones metabólicas
pueden favorecer el flujo de iones en las neuronas a través de lo que se
conocen como gap junctions y poner al
cerebro más fácilmente a las puertas de una crisis, lo que resulta muy evidente
y fácil en el caso de las crisis de ausencia.
Para saber más:
1.- Soto A y Parra J. Procedimientos de
activación en electroencefalografía. En : Gil Nagel A, Parra J, Iriarte J y
Kanner A. Manual de
Electroencefalografía. Mc Graw-Hill, Madrid.
2002. Páginas 95-103
2.-
Pimentel J et al. (2015). Epilepsy and physical exercise., 25, 87–94.
doi:10.1016/j.seizure.2014.09.015
No hay comentarios.:
Publicar un comentario