Enfermedades autoinmunes: ¿tienen relación con la Epilepsia?
Especialmente
en los últimos años se ha ido acumulando evidencia concordante que sugiere que
una proporción substancial de casos de epilepsia puede tener una base
autoinmune. Un estudio reciente, publicado en JAMA Neurology, refuerza aún más esta hipótesis. Lo más relevante del
caso es que el riesgo de epilepsia se encuentra significativamente elevado
incluso en aquellas enfermedades autoinmunes que no tienen aparente afectación
cerebral.
Las enfermedades
autoinmunes son aquellas en las que paradójicamente las defensas del organismo
se vuelven contra él y en vez de defenderlo lo atacan. Afectan al 8% de la
población y ocurren frecuentemente en pacientes con epilepsia. Además, el papel
de la inflamación y la autoinmunidad alcanza cada vez más relevancia en cuanto
a posible causa de epilepsia y como potencial avenida terapéutica que merece
ser explorada. Algunas entidades descritas recientemente como las encefalitis autoinmunes son el ejemplo
mejor definido en la que los anticuerpos tienen claramente una acción directa a
la hora de generar las crisis. También se aprecia esta intrigante relación en la
expresión excesiva de los mecanismos inflamatorios en el análisis de tejido analizado
tras cirugía de epilepsias intratables médicamente.
En este artículo se presenta,
el estudio poblacional más extenso hasta la fecha para investigar la relación
entre epilepsia y otras enfermedades autoinmunes comunes. Se trata de un
estudio retrospectivo siguiendo la cohorte de pacientes identificada al barrer
sistemáticamente la base de datos de una de las mayores aseguradoras de EEUU en
busca de pacientes menores de 65 años con registros de enfermedades autoinmunes
y epilepsia. Se centraron en un total de 12 enfermedades autoinmunes: diabetes
mellitus tipo 1, psoriasis, artritis reumatoide, enfermedad de Graves,
tiroiditis de Hashimoto, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, lupus
eritematoso sistémico, síndrome antifosfolipido, síndrome de Sjögren, miastenia
gravis, y enfermedad celiaca.
El comienzo de la
epilepsia precedió al diagnóstico de la enfermedad autoinmune en el 30% de los
casos, mientras que en una proporción similar la primera crisis ocurrió en el
primer año tras el diagnóstico de la misma. No se encontró evidencia de que
ninguna de las medicaciones estudiadas pudiera provocar un aumento en el riesgo
de epilepsia.
Ya es conocido que las
enfermedades autoinmunes que tienen afectación cerebral, como el lupus
eritematoso o el síndrome antifosfolípido, se asocian a un aumento en el riesgo
de sufrir epilepsia, por lo que los resultados en este aspecto no son
sorprendentes. Sin embargo, sí son más llamativas las cifras de riesgo
aumentado en aquellas entidades que no poseen mecanismos directos conocidos de
afectación cerebral, como la miastenia gravis, asociada en este estudio a un
riesgo 5 veces superior a la de la población control. Si bien la mera
coincidencia de estas dos entidades relativamente frecuentes puede jugar un
papel, resulta también plausible que la mayoría de estos pacientes puedan
presentar mecanismos autoinmunes o pro inflamatorios aún no bien caracterizados que puedan jugar
un papel etiopatogénico en el desarrollo de la epilepsia. La identificación de
estos mecanismos facilitaría la mayor comprensión de la epileptogénesis y la
adopción de nuevas alternativas terapéuticas, especialmente en aquellos
pacientes cuya epilepsia sigue siendo de causa desconocida o intratable a la
medicación convencional.
Se da el caso curioso de
que el autor senior de este estudio, el
profesor Mandl, que ejerce su labor profesional en institutos ligados a Harvard
y al MIT de Boston, refiere una motivación personal a la hora de abordar este
asunto, al ser confrontado con un familiar suyo afectado con los dos procesos:
epilepsia y enfermedad autoinmune. Firme creyente en el principio de la navaja de Occam que hace referencia a
que «en igualdad de condiciones, la
explicación más sencilla suele ser la correcta», esta circunstancia le ayudó para
iniciar este estudio.
Este estudio proporciona
información epidemiológica muy relevante, que, si bien no prueba una relación
común fisiopatológica entre epilepsia y enfermedades autoinmunes, puede prestar
apoyo a esta hipótesis y que enfatiza la necesidad de seguir desarrollando esta
vía de investigación.
Referencias
Population-Level Evidence
for an Autoimmune Etiology of Epilepsy. Ong MS, Kohane IS, Cai T, Gorman MP, Mandl KD. JAMA Neurol. 2014 Mar 31. doi:
10.1001/jamaneurol.2014.188. [Epub ahead of print]
Para saber
más…
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24687183
http://www.nature.com/nrneurol/journal/vaop/ncurrent/pdf/nrneurol.2014.70.pdf

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