viernes, 2 de mayo de 2014

Enfermedades autoinmunes: ¿tienen relación con la Epilepsia?


Especialmente en los últimos años se ha ido acumulando evidencia concordante que sugiere que una proporción substancial de casos de epilepsia puede tener una base autoinmune. Un estudio reciente, publicado en JAMA Neurology, refuerza aún más esta hipótesis. Lo más relevante del caso es que el riesgo de epilepsia se encuentra significativamente elevado incluso en aquellas enfermedades autoinmunes que no tienen aparente afectación cerebral.

Las enfermedades autoinmunes son aquellas en las que paradójicamente las defensas del organismo se vuelven contra él y en vez de defenderlo lo atacan. Afectan al 8% de la población y ocurren frecuentemente en pacientes con epilepsia. Además, el papel de la inflamación y la autoinmunidad alcanza cada vez más relevancia en cuanto a posible causa de epilepsia y como potencial avenida terapéutica que merece ser explorada. Algunas entidades descritas recientemente como las encefalitis autoinmunes son el ejemplo mejor definido en la que los anticuerpos tienen claramente una acción directa a la hora de generar las crisis. También se aprecia esta intrigante relación en la expresión excesiva de los mecanismos inflamatorios en el análisis de tejido analizado tras cirugía de epilepsias intratables médicamente.

En este artículo se presenta, el estudio poblacional más extenso hasta la fecha para investigar la relación entre epilepsia y otras enfermedades autoinmunes comunes. Se trata de un estudio retrospectivo siguiendo la cohorte de pacientes identificada al barrer sistemáticamente la base de datos de una de las mayores aseguradoras de EEUU en busca de pacientes menores de 65 años con registros de enfermedades autoinmunes y epilepsia. Se centraron en un total de 12 enfermedades autoinmunes: diabetes mellitus tipo 1, psoriasis, artritis reumatoide, enfermedad de Graves, tiroiditis de Hashimoto, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, lupus eritematoso sistémico, síndrome antifosfolipido, síndrome de Sjögren, miastenia gravis, y enfermedad celiaca.

Los autores rastrearon los registros de un total de 2.518.034 sujetos, de los cuales, el 0,4% desarrolló  epilepsia. El 17,5% de las personas con epilepsia tenían también una de estas enfermedades autoinmunes. Todas las enfermedades autoimunes estudiadas se asociaron con un riesgo más elevado para sufrir epilepsia. Éste era especialmente elevado en los pacientes con dos enfermedades en las que la afectación cerebral ya es conocida, el síndrome antifosfolípido y con lupus eritematoso, con riesgo de hasta 9 y 7 veces superior, respectivamente. Los pacientes con psoriasis o miastenia gravis, que no tienen afectación cerebral directa, también tenían un riesgo elevados de hasta 2 a 5 veces superior, respectivamente. El riesgo de epilepsia era especialmente elevado en menores de 18 años, que en adultos menores de 65 años.

El comienzo de la epilepsia precedió al diagnóstico de la enfermedad autoinmune en el 30% de los casos, mientras que en una proporción similar la primera crisis ocurrió en el primer año tras el diagnóstico de la misma. No se encontró evidencia de que ninguna de las medicaciones estudiadas pudiera provocar un aumento en el riesgo de epilepsia.

Ya es conocido que las enfermedades autoinmunes que tienen afectación cerebral, como el lupus eritematoso o el síndrome antifosfolípido, se asocian a un aumento en el riesgo de sufrir epilepsia, por lo que los resultados en este aspecto no son sorprendentes. Sin embargo, sí son más llamativas las cifras de riesgo aumentado en aquellas entidades que no poseen mecanismos directos conocidos de afectación cerebral, como la miastenia gravis, asociada en este estudio a un riesgo 5 veces superior a la de la población control. Si bien la mera coincidencia de estas dos entidades relativamente frecuentes puede jugar un papel, resulta también plausible que la mayoría de estos pacientes puedan presentar mecanismos autoinmunes o pro inflamatorios  aún no bien caracterizados que puedan jugar un papel etiopatogénico en el desarrollo de la epilepsia. La identificación de estos mecanismos facilitaría la mayor comprensión de la epileptogénesis y la adopción de nuevas alternativas terapéuticas, especialmente en aquellos pacientes cuya epilepsia sigue siendo de causa desconocida o intratable a la medicación convencional.
 
Se da el caso curioso de que el  autor senior de este estudio, el profesor Mandl, que ejerce su labor profesional en institutos ligados a Harvard y al MIT de Boston, refiere una motivación personal a la hora de abordar este asunto, al ser confrontado con un familiar suyo afectado con los dos procesos: epilepsia y enfermedad autoinmune. Firme creyente en el principio de la navaja de Occam que hace referencia a que «en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta», esta circunstancia le ayudó para iniciar este estudio.

Este estudio proporciona información epidemiológica muy relevante, que, si bien no prueba una relación común fisiopatológica entre epilepsia y enfermedades autoinmunes, puede prestar apoyo a esta hipótesis y que enfatiza la necesidad de seguir desarrollando esta vía de investigación.


Referencias

Population-Level Evidence for an Autoimmune Etiology of Epilepsy. Ong MS, Kohane IS, Cai T, Gorman MP, Mandl KD. JAMA Neurol. 2014 Mar 31. doi: 10.1001/jamaneurol.2014.188. [Epub ahead of print]

Para saber más…

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24687183

http://www.nature.com/nrneurol/journal/vaop/ncurrent/pdf/nrneurol.2014.70.pdf

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